26 de febrero de 2008

Rajoy, ZP y la niña

Podía haber sido un gran día. Tras 15 años de espera, y varias elecciones de por medio, ayer, por fin, podíamos asistir a un cara a cara entre los dos principales candidatos a la Presidencia del Gobierno: Zapatero y Rajoy.

Demasiada espera... o tal vez esperaba demasiado.

Porque me defraudó profundamente.
Me defraudaron profundamente.
Los dos.

Tal vez porque el formato elegido no era el más adecuado.
Tal vez porque únicamente se dedicaron a tirarse los trastos a la cabeza el uno al otro, y el otro al uno.
Tal vez porque se les debe exigir algo más que lo que nos enseñaron ayer a los que se postulan para conducirnos al futuro.

Será que voy viejo.
Pero es que ya no me pone nada, pero es que nada de nada, el "y tú... más" y el "y tú... también". Estoy cansado de todo eso.

Y estoy cansado de que nuestros dirigentes nos hablen como si los españoles fuéramos gilipollas. Con frases y argumentos que repiten hasta la saciedad... por si no somos capaces de pillarlos a la primera.

Será que lo que se denomina ahora "líder político" no encaja demasiado bien con lo que yo tengo en mente que debe ser un verdadero líder político...

Y esta pareja de dos, lo siento, pero no lo son... no dan la talla.

No quiero terminar sin destacar una parte que me llamó la atención especialmente. Es de Rajoy, pero no hay ningún ánimo partidista en esto. Se lo aseguro.
Son unas frases que pronunció en su última intervención, con esa cara de bueno a la fuerza que le obligaron poner -supongo- sus asesores... para contarnos un cuento... antes de irnos a dormir... y decía así:

"Y hay un ejemplo que resume todas mis ideas y que todo el mundo puede entender. Yo quiero que la niña que nace en España tenga una familia, y una vivienda, y unos padres con trabajo.
Esto es lo mínimo que debemos exigirnos para todos. Una familia, una vivienda y unos padres con trabajo. Yo me esforzaré principalmente para que la familia esté atendida y la vivienda se pueda conseguir y para que no falte el trabajo.
Quiero que esa niña, nazca donde nazca, reciba una educación que sea tan buena como la mejor, quiero que se pueda pasear por todo el mundo sin complejos, porque sabrá idiomas y porque tendrá un título profesional que se cotice en todo el mundo.
Quiero que sea un heraldo de la libertad, de la tolerancia y de los derechos humanos, porque habrá crecido en libertad, y no tendrá miedo a las ideas de los demás, y habrá aprendido a respetar a todos los que respetan la ley.
Quiero que sienta un hondo orgullo por ser española, por pertenecer a esa nación tan vieja, tan admirable que le habrá ofrecido las mejores oportunidades, pero que habrá sabido ser exigente con ella para convertirla en una mujer madura y responsable."



No me digan que no es conmovedor.
Pues ilustra perfectamente el nivel de lo que "tuvimos" que presenciar ayer.

(Texto completo del debate en PDF)